DSI (Deseo Sexual Inhibido) o Bajo Deseo Sexual
Si bien ambos términos no son sinónimos, la afección es muy similar. En el primer caso hablamos de una inhibición total del deseo sexual, es decir, hay ausencia total de deseo sexual, y en el segundo se observa una importante disminución del mismo.
Las personas que padecen DSI, directamente no tienen interés en el sexo. Es frecuente que estas personas nieguen al otro y a sí mismas el tener un problema. Así, suelen poner su energía sexual en otras áreas: en el trabajo (a veces son adictos al mismo), en la paternidad, en una militancia política, sindical o religiosa, entre otros. Respecto a su incidencia, se presenta en los consultorios cada vez con mayor frecuencia. De la cantidad de pacientes que padecen disfunciones sexuales, un 40 % de ellos sufren de DSI.
Generalmente, las personas que padecen estas disfunciones disfrutan de las relaciones cuando las tienen, pero tibiamente. Suelen evitar, a veces durante muchos meses el encuentro sexual, sin motivos aparentes para hacerlo.
El individuo hipoactivo se comporta como si sus circuitos sexuales hubieran sido cerrados: en las ocasiones en que se activan, algunos a veces lo hacen mecánicamente, alcanzando el orgasmo, pero con poco placer. Eso es lo que ocurre generalmente en el hombre con déficit del deseo sexual, cuyo signo principal es la baja frecuencia de la actividad sexual.
Se presenta tanto en hombres como en mujeres, y en ambos casos es posible realizar un tratamiento especifico con elevados indices de exito y efectividad.

