El término disfunción orgásmica o anorgasmia designa una inhibición específica del componente orgásmico, última fase de la respuesta sexual humana.
La mujer anorgásmica es aquella que aún teniendo deseo sexual y poder lograr llegar a excitarse y a disfrutar del contacto, sin embargo, sufre un bloqueo total en la cúspide de su excitación, lo que le impide llegar al orgasmo. Por lo tanto, pueden responder adecuadamente a la estimulación sexual y gozar todos los preliminares con plenitud pero no acceden a la descarga que significa la meta final de acto sexual.
Es importante señalar que, si la mujer alcanza el orgasmo únicamente con estimulación clitoridiana, pero no en el coito, no se la considera anorgásmica. Solamente se sugiere la terapia sexual para intentar trasladar la experiencia orgásmica al acto sexual.
Este punto siempre ha sido de gran controversia científica. Freud había postulado al orgasmo clitorídeo como "inmaduro". Sin embargo, Masters y Johnson demostraron que la dicotomía entre orgasmo vaginal y clitoridiano es un mito ya que el orgasmo femenino siempre es desencadenado por la estimulación directa o indirecta del clítoris, y que se puede localizar y experimentar en la vagina, a través de las contracciones involuntarias de los músculos pubococcígeos.
Hoy en día la anorgasmia es la queja sexual más corriente de la mujer, tal vez la que acude más y mejor predispuesta al tratamiento sexológico, porque de las disfunciones sexuales femeninas, es la que presenta un grado menor de represión sexual. Se considera que es sufrida por un 30% de la población femenina. Suele ser la disfunción sexual que tiene mejor pronóstico terapéutico.

