Educación sexual
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La labor del docente en la etapa inicial está centrada (tal vez con más énfasis que en las posteriores) en el trabajo en conjunto con los alumnos y con los padres

En las etapas posteriores el trabajo en educación sexual también debe incluir a la familia, pero la experiencia indica que, siendo la etapa inicial donde se cuenta con una mayor concurrencia de los padres, el educador sexual deberá aprovechar esta circunstancia para contribuir al cambio actitudinal de los padres ante la educación sexual.

Es habitual que la movilización generada en la familia por el juego sexual y la curiosidad de los niños entre los 3 y 5 años, haga que éstos se acerquen al docente para solicitar orientación. En otros casos, se acercan para cuestionar el "porqué pasan estas cosas en el jardín", con una actitud acusatoria, proyectando en otros chicos (no en el de ellos) actitudes de toqueteos y juegos sexuales.

Es en esta oportunidad donde podemos colaborar en el cambio actitudinal, haciéndoles ver a los padres, que la curiosidad sexual de los hijos en esta etapa es absolutamente normal, y que los que están incómodos son los adultos debido a las pautas de educación sexual recibidas por ellos en su infancia.

Es de suma utilidad la implementación de charlas, debates, conferencias y talleres con padres en esta etapa.

En cada nivel de la etapa inicial, los padres deberían tener acceso por lo menos a una actividad esclarecedora, También es importante el ofrecer bibliografía adecuada para que ellos puedan informarse.

En la tarea con los padres hay que tener en cuenta algunas normas básicas:

a) el orientador no decide qué hacer con la educación sexual. Propone a los padres y éstos deciden

b) el educador no juzga ni culpa a los padres, trata de comprender y ayuda a reflexionar.

c) cuando se plantean situaciones muy íntimas o comprometidas, la orientación correcta es hacia la ayuda profesional, para preservar la intimidad de la familia.

Siempre es conveniente cuando se incluye la educación sexual en el aula, el previo análisis con los padres de los contenidos a brindar a los alumnos. Esto se instrumenta a efectos de neutralizar un posible sabotaje familiar por desconocimiento y para aunar criterio con los padres. También es importante efectuar una tarea de prevención primaria sobre la futura salud sexual de los niños, hablando con los padres sobre los inconvenientes de la cohabitación de hijos y padres. Otro tema a tener en cuenta es la prevención desde la familia y la escuela del abuso sexual infantil

Educación sexual y contenidos en la etapa inicial

Sala de 3 años

Diferencia anatómica de los sexos. Función uretral masculina y femenina. Explicitación de órganos correspondientes a cada uno. Función de la lactancia materna. Utilización de los nombres científicos de los órganos sexuales. El rol sexual; de los padres. Las preguntas claves en esta etapa son ¿ Porqué ella (él) tiene pene (o no tiene)? ? y ¿de dónde vienen los bebés?

Sala de 4 años

Explicitación del proceso de embarazo y parto. Diferencias entre parto natural y cesárea. El papel de padre en la fecundación. Embarazo simple y gemelar. Paralelismo entre la gestación humana y animal. Metáfora del buzo. (a los efectos de entender la respiración fetal.) La pregunta clave es ¿ cómo nacen los bebés?

Sala de 5 años

Explicitación del proceso de gestación del bebé. El uso de los órganos sexuales en la fecundación. Función del amor humano como formador de la familia. Nociones de intimidad con las funciones del propio cuerpo. Noción de caricias permitidas y caricias perniciosas entre niños y adultos. La pregunta clave es Cómo llegó el bebé a la panza de la mamá?.

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Autora: Lic. Elda Bartolucci

 

El origen de la educación sexual como tema de reflexión dentro de la pedagogía la impregnó de un contenido fuertemente ligado a la información sexual. Sin duda, la información es uno de los aspectos de la educación sexual, pero ésta no se agota en la información sobre sexualidad, puesto que incluye la formación de actitudes hacia lo sexual.


Dichas actitudes tienen como trasfondo el sistema de valores, ideales, normas, pautas e ideología sobre la sexualidad que tiene la cultura en la que el sujeto vive. Tanto la escuela como la familia, aún cuando no den información sexual, siempre imprimen una dirección a la formación de actitudes que regulan la sexualidad. Dar o no dar información sexual puede quedar sometido a la decisión de los educadores: se ofrece la información o se niega, en cambio, la formación de las actitudes se produce y el adulto no puede evitarlo.


La formación de actitudes es el área que ofrece mayores dificultades para la educación sexual y ha dividido a las corrientes pedagógicas. La educación trata de rescatar los ideales de la sociedad. En las sociedades tradicionales resulta fácil responder a dichos ideales pues son los sostenidos por todos sus miembros desde varias generaciones anteriores a la joven. En estas sociedades si el educador se preguntara por los modelos de varón y mujer que orientarían su accionar educativo, aparecerían dichos modelos claramente definidos, con escasos elementos contradictorios. En cambio, en sociedades como la nuestra, aparecen como respuesta para el educador una multiplicidad de modelos coexistiendo, cada uno encerrando expectativas y requerimientos diferentes, algunos en franco antagonismo con otros.


Esta variedad de modelos surge debido a que se han modificado los roles tradicionales de varón y mujer, y estos nuevos roles no cuentan con la seguridad de un pasado histórico que significa encontrar repetidos, por varias generaciones, los actos mínimos cotidianos de hombres y mujeres y que repetirán, a su vez, los niños. En este sentido se puede afirmar que los modelos nuevos no han sido probados.


Cuando el educador, desde su rol, se pregunta cual de los modelos sociales ( femenino y masculino ) debe elegir como el más adecuado, surge el planteo de que hay que ver si es a él a quien le corresponde elegir alguno en esos términos. Pareciera que este camino lo conduce a un callejón sin salida.


En esta realidad, la educación puede plantearse la necesidad de formar niños y jóvenes que puedan ejercer el rol sexual con cierta plasticidad que les permita efectuar ajustes críticos, según las demandas socioculturales. Al mismo tiempo, ello daría lugar al surgimiento de expectativas respecto al rol sexual ajeno que respondiera a la misma plasticidad.

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Autora: Lic. Elda Bartolucci

Cuando el chico llega a la escuela ya tiene un camino recorrido en su educación sexual. Ha recibido información (correcta o incorrecta) dada por adultos o por otros niños. Si bien la escuela puede no dar información sexual y desentenderse de ella, igualmente participa como agente de educación sexual.

Las escuela incide en la educación sexual de múltiples formas: por ejemplo, por el tipo de actividades prácticas que elija para varones y mujeres; si la escuela es mixta, influye por la manera de regular la separación espontánea que en determinadas edades de produce entre niños y niñas, el tipo de interrelación que proponga, los juegos y deportes que se disponga para cada sexo, etc.

También ejercen influencia las propias actitudes del maestro frente a lo sexual, si bien en menor medida que la ejercida por las actitudes parentales. Los niños las infieren a partir de la modalidad con que el docente se refiere al cuerpo y sus funciones, sus opiniones respecto de la conducta observada en niños y niñas, el tipo de sanciones que emplee, etc.

Tanto la cautela como el temor de la escuela con respecto a los temas sexuales es captado por los niños y muchos de ellos confirman la peligrosidad de lo sexual cuando en las familias respectivas ya han vivido la misma situación.

En síntesis, la escuela solo puede plantearse si brinda información sexual o no lo hace, pero no puede dejar de dar educación sexual.

La oposición que encontró el tema de la educación sexual en la escuela ha ido disminuyendo notablemente, No obstante aún persiste cierta oposición a que la educación sexual se incluya como parte del contenido sistemático escolar. Quienes participan de esta oposición mantienen uno o varios de los siguientes argumentos:

1) Los docentes no están capacitados para dar educación sexual.
2) La educación sexual es de competencia de la familia y no de la escuela.
3) La inclusión de la educación sexual como parte del contenido curricular reforzaría la ideología del sector social del cual proceden los docentes.


Con respecto al primer argumento es necesario señalar nuevamente que el docente, quiera o no, está dando educación sexual. Por otro lado, si se refiere a la falta de capacitación por parte de los docentes, no hay que olvidar que pueden capacitarse. Además, ignorar la educación sexual puede ser la forma de mantener actitudes poco deseables, mientras que el abordaje de la problemática de la sexualidad desde el terreno pedagógico puede iniciar un camino de transformaciones.

El segundo argumento considera que la educación sexual es competencia solamente de la familia. Sin duda, la educación sexual que da la familia como experiencia vital es el núcleo de mayor influencia en la organización de la sexualidad del individuo. Pero los otros agentes educadores también dan educación sexual espontáneamente: los medios de comunicación, las iglesias, los clubes, la escuela, etc.
Si el argumento considera educación sexual como sinónimo de información sexual, significa que es de competencia familiar decidir dar o no información sexual. Sucede que hay familias que tienen como único referente para tomar una posición la experiencia personal de los padres, sin posibilidades de acceder a otras fuentes de información. Aún si quisieran revertir la experiencia personal donde la información estuvo ausente, no encontrarían con facilidad la información a transmitir. La falta de la palabra adecuada puede hacer surgir nuevamente el silencio, aunque el deseo de los padres sea otro.

Por último, el tercer argumento es esgrimido por quienes no están de acuerdo con las normas y valores que sustenta la escuela a través del personal docente. No obstante, aunque la educación sexual sistemática no sea incluida en la escuela, la ideología del maestro se manifiesta a través de la educación sexual no sistemática que el docente efectúa.

Cuando una escuela se dispone a incluir la educación sexual en la enseñanza sistemática significa que será abordada en forma graduada, es decir, conforme a las diversas etapas del desarrollo de los niños; que tenderá hacia el logro de objetivos predeterminados; que seleccionará contenidos y empleará metodologías adecuadas. Es posible que tenga cabida en el curriculum escolar y transcurra dentro del horario previsto para la actividad escolar, o bien que se planifique como actividad extracurricular.

Cualquiera sea la alternativa elegida, los aspectos a tener en cuenta son:

* Ideología que orientará la tarea y fundamentará los objetivos.
* Explicitación de los objetivos.
* Análisis del aprendizaje en los niños. Intereses y motivaciones según la etapa de desarrollo.
* Selección de los contenidos.
* Capacitación de los docentes
* Selección de metodologías, materiales, técnicas de evaluación.
* Planificación de la implementación.
* Programación de la tarea con padres.
* Evaluación y ajustes periódicos.


Los objetivos en educación sexual, pueden clasificarse en dos grandes categorías: los relativos a la información sobre sexualidad y los que orientan la formación de actitudes hacia la sexualidad. La separación no es taxativa, sino que se basa en la dominancia de uno u otro tipo de objetivos que se persigan a través de las actividades propuestas.

Se pueden mencionar los objetivos centrales que orientan la educación sexual sistemática, a los que se les agregan aquellos que expresen aspectos particulares de diversas ideologías. Los ligados a la información son:

a) Adquisición de conocimientos anatómicos y fisiológicos de la sexualidad, conforme a la etapa del desarrollo de los niños.
b) Revisión de los aspectos socioculturales vinculados a la sexualidad en nuestra cultura.
c) Conocimiento de la sexualidad como expresión del amor en la pareja humana.


Estos tres objetivos generales ligados a la información ayudan también al cumplimiento de los objetivos vinculados a la formación de actitudes hacia la sexualidad en la medida que:

1) Permitan incorporar lo sexual a través de lo cognitivo en la elaboración de la propia identidad, como un elemento valorado y respetado.

2) Permitan reconocer al otro sexo con tanto valor y respeto como al propio. A esos dos objetivos que marcan la dirección de la formación de las actitudes se pueden agregar otros que no están tan ligados a la información, sino a la forma de la convivencia diaria de los niños y los adultos en el ámbito escolar:

3) Estimular el respeto mutuo en las vinculaciones interpersonales en lugar del respeto unilateral, ya sea entre pares o entre niños y adultos.

4) Lograr que la actividad escolar sea fuente de gratificaciones para los niños y la laboriosidad del aprendizaje vaya acompañada por el placer de la tarea.

- El concepto de femineidad y masculinidad.

- Diferencia con machismo y hembrismo.

- Importancia del amor en la relación de pareja. Importancia de la familia en el desarrollo de una sexualidad adecuada.

Como actualmente suele verse, una parte importante del alumnado procede de hogares donde los padres están separados, falta el padre o la madre; o son hijos adoptados, y como uno de los puntos principales de la enseñanza que se propone es promover el concepto de familia, es importante hablar de grupo familiar en lugar de familia, por lo menos al principio.

Se puede formar entre todos una familia imaginaria, donde se individualizarán los personajes básicos: padre, madre, hijos y sobre los cuales se hablará. De ésta manera, el chico con dificultades, reconocerá que tiene un grupo familiar al cual pertenece, y al trabajar sobre una familia imaginaria no sólo disminuirá sus niveles de angustia sino que le permitirá ir desarrollando el concepto de familia; esto está en función de que en su vida futura como adulto el infortunio familiar que le tocó vivir no le imposibilite formar una verdadera familia.

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Autora: Lic. Elda Bartolucci

La adolescencia corresponde a un período evolutivo donde los cambios constituyen su característica mas importante. Es en esta época donde tiene lugar la lucha por independizarse de los padres y adquirir una adaptación social, vocacional, ideológica y sexual. De todas estas la sexual es la que tiene mayor dramatismo. Si el establecimiento de la identidad del Yo no puede desarrollarse, la asunción del rol sexual que le corresponde aparece difuso y dificultará el futuro desarrollo de la sexualidad.

En la búsqueda de identificación es común que el adolescente se rebele contra el sistema de valores y los consejos de los padres, y trata de buscar otros modelos identificativos fuera del hogar. Se agrupará entonces con otros adolescentes y constituirán "la barra", que ha de asumir el rol que antes desempeñaban los padres.

Spranger y Buhlr opinan que los sentimientos de amor y la necesidad sexual son dos componentes de la sexualidad humana que se desarrollan separadamente durante la adolescencia y que deberán unirse al final de ella para conformar la sexualidad adulta. Pero el deseo sexual del adolescente deberá ser canalizado y la forma más adecuada para que arribe a una sexualidad madura es que la educación que se brinde, ya desde la infancia, no sea condenatoria del sexo. Si a alguien se le enseña desde niño que el sexo es "malo", no podrá considerarlo "bueno" cuando adulto.

Los conocimientos científicos sobre la sexualidad siguen siendo necesarios en esta etapa, pero ceden paso a las necesidades psicoafectivas y sociales. De esta manera los objetivos generales de la educación sexual en el colegio secundario se entrelazan con los de una educación para la vida familiar y social y pueden sintetizarse en los siguientes puntos:

1) Permitir una vía de comunicación entre el adolescente y sus padres y maestros.

2) Orientar al alumno en la comprensión de los cambios que está experimentando en sí mismo y en su relación con los demás.

3) Brindar los elementos necesarios para que gradualmente cada uno pueda comprender y encontrar soluciones a sus propios problemas personales.

4) Desarrollar normas de conducta sexual basadas en la responsabilidad del propio comportamiento para que no lesiona a los demás ni lo afecte a él.

5) Entender que existe diferencia entre amor y enamoramiento, y que el amor presupone una actitud madura que permite la formación de una pareja con mayores posibilidades de felicidad y estabilidad.

6) Desarrollar sentimientos de orgullo familiar donde el amor de pareja y los hijos permitan actuar una paternidad responsable.

7) Comprender que la necesidad de canalizar nuestros deseos sexuales no incluye el perjudicar a otro usándolo como instrumento sexual.

8) Comprender los peligros que conlleva el comportamiento sexual inadecuado en el futuro sexual del individuo.

Detalles de la programación temática

Tercer año (15 años)

- Revisión de los conceptos anteriores
- Las funciones de la madre y el padre en la dinámica familiar
- La responsabilidad parental frente al cuidado de los hijos.
- Importancia que el amor tiene en el cuidado y desarrollo de los hijos.
- Planeamiento familiar
- Iniciación sexual y concepto de sexualidad responsable
- Sexo reproductivo, sexo por amor y sexo recreativo
- El acto sexual como función adulta
- El concepto de anticoncepción
- Sida. Descripción de la enfermedad y métodos de prevención

Cuarto año (16 años)

- Revisión de los conceptos anteriores.
- La elección de pareja y el noviazgo.
- La pareja adolescente
- Adaptación para la vida matrimonial y familiar.
- Diferencias entre atracción sexual, enamoramiento y amor.
- Preparación para la paternidad y la maternidad
- El concepto de paternidad responsable. Embarazo adolescente .
- El aborto
- Hetero y homosexualidad
- Conocimiento, clasificación, indicaciones y técnicas anticonceptivas.
- La promiscuidad y las enfermedades de transmisión sexual (sida).

Quinto año (17 años)

- Revisión de los conceptos anteriores.
- Desviaciones de la conducta sexual.
- Conducta sexual adulta y concepto de disfunciones sexuales
- Enfermedades de transmisión sexual.
- Aborto; consecuencias físicas y psíquicas.
- Las crisis familiares y sus consecuencias para los hijos.
- Estabilidad familiar y salud mental.
- Reforzar la prevención del Sida

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Autora: Lic. Elda Bartolucci

 

Para implementar cualquier recurso didáctico es menester partir de las posibilidades reales tanto en cuanto a espacio físico como a recursos humanos y materiales de la escuela, como así también a las características específicas del medio social al que pertenecen los alumnos.

Para interpretar el material didáctico en la educación sexual tenemos que referirnos a la especificidad del proceso de enseñanza - aprendizaje, en el que la didáctica cumple un papel fundamental al facilitar dicho proceso.

La didáctica en este ámbito se entiende como la estrategia que posibilita el aprender a aprender o el aprendizaje que sólo puede darse en la medida en que confrontan y socializan una actitud, un comportamiento, una información, un valor o un concepto.

Cuando hablamos de educación sexual en la escuela nos referimos a la construcción de un "espacio de reflexión" en el que participe toda la comunidad educativa: padres de familia, maestros alumnos, exalumnos y directivos, y donde las metodologías que se adopten hagan posible explicitar lo que está oculto y participar en la construcción de valores, comportamientos, afectos, actitudes, conceptos o referentes.

Dentro de este marco, identificamos dos aspectos que deben estudiarse:

El científico y el simbólico, que se expresan cada uno a través de un lenguaje propio: El lenguaje científico define, explica y demuestra, por ejemplo cuando hablamos de métodos reguladores de fertilidad, enfermedades de transmisión sexual o anatomía sexual; el lenguaje simbólico es el que representa. Es el caso de la metáfora, el refrán, el mito o el relato, que más que explicar o definir un concepto intentan justificar un valor, una actitud o un comportamiento.

Aquí nos enfrentamos al primer problema cuando hablamos de materiales didácticos para la educación sexual.

El material didáctico se identifica como un producto o instrumento o, en el mejor de los casos, como una guía para facilitar un proceso de aprendizaje.

A veces ese producto se nos presenta terminado, como en las enciclopedias y textos. Otras nos da la posibilidad de terminarlo o complementarlo o se nos muestra a manera de insumo para construir.

En uno u otro caso debemos tener en cuenta la finalidad del material que se va a utilizar y producir, dependiendo del marco referencial dentro del cual se entienda la educación sexual, pero en todos los casos debe propiciar el descubrimiento y la participación, el reflexionar, el entendimiento y permitir también la construcción de los mismos materiales y la expresión de nuevas simbologías y referentes culturales.

El uso de materiales didácticos en la enseñanza ha tenido una progresiva acogida entre los educadores; su divulgación por medio de campañas, la presión del mercado y la expansión de nuevas tecnologías explica su demanda.

En el sector educativo los materiales didácticos han tenido una doble utilización: el aprendizaje del material didáctico y el aprendizaje a través de él.

En la educación sexual el material didáctico y pedagógico debe ser el medio fundamental que recoja y haga presente en la comunidad educativa la expresión de las nuevas estructuras de pensamiento acerca de la sexualidad. Por lo tanto, debe enmarcarse dentro de los parámetros filosóficos, éticos, pedagógicos y metodológicos del proyecto pedagógico de la escuela o colegio. Los maestros y maestras deben entenderlo no como guía o muletilla, sino como un material de apoyo que al utilizar elementos visuales, sonoros y audiovisuales produce en quien los utiliza procesos de creación e innovación susceptibles de usar en talleres, documentales, relatos, audioforos, cineforos, sociodramas y en todos aquellos espacios que la comunidad contemple en su propio proyecto pedagógico y de acuerdo con sus necesidades y realidades socioculturales.

El impreso es un medio vital dentro de la tradición cultural del docente. Dentro de este contexto lo que no está escrito no existe. Se explica así la demanda que por parte de los docentes tienen los textos escolares.

Ahora bien; si tenemos en cuenta que los medios de comunicación, como el disco a través de la radio y el dramatizado a través de la televisión, ejercen gran influencia en la conformación de los referentes que padres, madres, niños y adolescentes tienen sobre el comportamiento sexual, es necesario involucrar al proceso pedagógico los mismos medios, en especial la música y el video, pero de manera intencionada, para cambiar el imaginario colectivo por una propuesta humanista y científica de la sexualidad, que se articule a la propuesta curricular

Las canciones o la música acompañada de mensajes positivos, brinda la posibilidad de transformar el imaginario dando cabida al amor, a la convivencia, a la tolerancia y al respeto a la diferencia, en reemplazo de los conceptos de pérdida afectiva, abandono, desamor, odios y rencores que muestran las letras de boleros y baladas.

Los videos pueden presentar en cuadros argumentales situaciones que dan a la comunidad educativa la posibilidad de analizar los diferentes aspectos que desarrolla la estructura curricular: la responsabilidad como concepto y valor; el cambio como proceso de autoconocimiento; la identidad como reconocimiento; la sexualidad como expresión afectiva y erótica.

La utilización de recursos didácticos en la educación sexual requiere de creatividad por parte del docente.

El material auxiliar puede ser producto de la labor creativa del educador y sus alumnos (hacer recortes, filminas, láminas, textos) Este material auxiliar en cualquier área de la educación es de suma utilidad pero en todos los casos debe ser un instrumento que complemente la labor pedagógica, pero nunca debe sustituir a la palabra del docente.

El método a seleccionar depende fundamentalmente de nuestros objetivos y obviamente varía según el educador; ya que cada uno manejará un recurso u otro con mayor o menor comodidad. Según su estilo personal. En algunos casos se utilizará un recurso audiovisual, en otros casos se recurrirá a la tradicional tiza, pero ningún recurso impedirá que se corte la comunicación educador-alumno. Estos recursos siempre son el soporte de la palabra. El poder de la imagen particularmente en poblaciones infantiles es impresionante ya que puede resumir y ser más concreto que una explicación oral por ser más atrayente.

Para obtener resultados en el conocimiento debemos disponer de material docente tales como: libros, textos, artículos de divulgación, material audiovisual (diapositivas, videos y transparencias), seleccionar lecturas para su posterior análisis, folletos y pequeños libros para distribuir entre los alumnos.

Para obtener resultados en las actitudes señalo mi preferencia por filmes y películas, videos, programas de TV, escenas mudas etc., ; Ya que ofrecen modelos de conducta y permiten debates y discusiones grupales. Además, dinamizan el grupo en pro de conseguir ciertos objetivos permitiendo la toma de conciencia de situaciones en las cuales los alumnos se sientan implicados. Además disponemos de otros recursos tales como las figuras anatómicas, posters, fotos, grabaciones, marionetas, pinturas, etc.

Para obtener resultados sobre los comportamientos, que es el objetivo más difícil, sigue siendo la herramienta más poderosa, la propia actitud del educador ante su propia sexualidad, así como resulta en la familia el modelo sexual que representa cada progenitor con respecto al modelo sexual de género. correspondiente.

 

 

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Autora: Lic. Elda Bartolucci

La educación sexual puede realizarse de diversas maneras. Dado que se trata de un proceso tan complejo, a los efectos de poder interpretar sus alcances, Flores Colombino , la ha clasificado en tres distintas modalidades

1.- Educación sexual informal: es el proceso que dura toda la vida, por el cual el ser humano adquiere actitudes, valores, habilidades y conocimientos de la experiencia cotidiana y de las influencias y recursos educativos de su medio ambiente. Ocurre sin ser planificada, por lo tanto no es intencional. Se da en la familia, grupos sociales primarios, clubes, iglesias, y en los medios de comunicación. Sobre este tipo de Educación sexual ya nos hemos explayado enteriormente.

2.- Educación sexual no formal: son a quellas instancias y acciones educativas que están organizadas fuera del sistema educativo formal. La educación sexual no formal trata de servir a diversos grupos estudiantiles y tiene objetivos muy precisos. Va dirigida a personas que han solicitado voluntariamente alguna actividad de educación sexual muy puntualmente, como una clase o serie de clases sobre el tema con un determinado nivel de la enseñanza o un determinado grupo de chicos. Habitualmente se invita a un profesional, el que muchas veces no es idóneo en le tema y que responde a la ideología o religión de la institución que lo invita. Si es en una escuela, siempre es una actividad extracurricular y los programas son limitados, respondiendo a un objetivo específico. Al no depender del estado, no alcanza a toda la población y queda circunscripta a la demanda de los directores que detectan la necesidad y actúan generalmente "apagando incendios"

3.- Educación sexual formal: es el sistema de educación jerarquizado, graduado cronológicamente, que se inicia en el jardín de infantes y culmina en la universidad. Está integrada a la curricula del Ministerio de Educación del país que la implementa, por lo tanto obedece a una política educacional con objetivos bien claros. Como depende del sistema educativo, la ideología que orienta la tarea es concordante con la del sistema gobernante. Normalmente es respetuosa del pluralismo ético de la población, por lo que es valorativamente neutral en los aspectos morales.

Suele estar diseñada por especialistas en educación sexual, lo que garantiza el adecuado manejo de información a suministrar y en la mayoría de los casos es implementada por los docentes a cargo del aula, formados en la temática por profesionales especializados.

Tiene la ventaja por sobre la educación sexual no formal, que al estar instrumentada desde el estado, llega a todos los niveles sociales y no solamente a aquellos que pueden pagar expertos en el tema, como sucede con los colegios privados.

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Novedades

  • ESCUCHANOS LOS MARTES POR LA MAÑANA EN "MARDEL DIRECTO" TV CANAL 8 En su columna televisiva habitual la Lic. Bartolucci desarrolla diversos temas acerca de la sexualidad humana.