Fobias Sexuales

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Autora: Lic. Elda Bartolucci

Lo que define a una fobia sexual es el temor persistente e irracional asociado a la necesidad compulsiva de evitar sensaciones o experiencias sexuales, reconociendo la persona este miedo como irracional o excesivo.

Los pacientes fóbicos pueden llegar a evitar por completo el sexo, o restringir esta evitación o miedo a determinadas facetas de la sexualidad: a los genitales, a las secreciones y olores genitales, a penetrar o ser penetrada, al orgasmo, a que sean vistos desnudos, al beso profundo, a la masturbación, al embarazo, al sexo oral genital. Esto da como resultado en algunos pacientes que su aversión al sexo los lleva a mantenerse vírgenes durante toda la vida, aun teniendo una pareja estable.

En los casos en que el síntoma fóbico sexual aparece con claridad -fobia a la penetración, al contacto genital u otros- el diagnóstico es relativamente claro, pero en otros casos diagnósticar se hace más complicado, ya que hay ausencia de síntomas claros, pero lo que persiste es un elevado índice de angustia ante la proximidad de un encuentro sexual, pero sin la presencia de verdaderos síntomas.

Un rasgo típico de quien padece una fobia sexual es su tendencia hacia la huida (de las parejas, de la relación sexual, del hombre o de la mujer, del tratamiento, etc). Aunque también observamos como mecanismo contrafóbico una "huida hacia adelante", donde para vencer la fobia arremete contra su dificultad; es el paciente que viene a la consulta y nos dice: "a partir de hoy cambio mi vida: con el primer muchacho que salga me acuesto", o "esta vez es la definitiva, conocí una mujer en el trabajo y en un mes me caso". Estas expresiones no son más que la manifestación de un deseo que no se puede sostener en la realidad.

La fobia se presenta como una estructura defensiva construida sobre una serie de evitaciones, prohibiciones y precauciones ante determinados objetos o situaciones cuya proximidad despiertan angustia. Recordemos que el paciente se mantiene, a través de las defensas , en un cierto estado de equilibrio y recurre a la consulta cuando ve que los demás se casan y él no, cuando su pareja amenaza con dejarlo o hay ciertas presiones sociales y, por supuesto, por disfunciones sexuales.

Un ejemplo cásico de fobia sexual masculina es el del varón virgen (no adolescente), el que viene a consultar con distintos argumentos: los comentarios que comienza a escuchar : ¿por qué no tenés novia?... ¿por qué no vas con chicas?... ¿no será medio raro?; o porque aparece una mujer que le gusta y no quiere perderla por su fobia (son los célebres casos de los cuales Freud decía que "cuando aman no pueden desear y cuando desean no pueden amar"); por miedo a "caer en la homosexualidad", o dado que se va quedando solo ya que sus amigos se van casando. Es común cuando dicen: "tengo miedo a no tener la erección y fracasar...y ¿si eyaculo antes de penetrar?" Otros varones vírgenes afirman: cuando voy no sé qué hacer ...seguro que voy quedar como un ridículo, se van a dar cuenta que soy un debutante, ¡a esta edad!"

Muchos de estos miedos se presentan como racionalizaciones defensivas, que, cuando los pacientes entienden las causas concluyen: "en el fondo tenía miedo de engancharme".

En el caso de las fobias sexuales femeninas, uno de los síntomas más expresivos de la fobia es el vaginismo ( contracción involuntaria de los músculos vaginales que impiden la penetración) . En estos casos la consulta se da habitualmente luego de muchos intentos de pareja fracasados, cuando la mujer observa que todas sus amigas forman pareja y ella está sola, o después de varios años de matrimonio no consumado, y ante la presión de su pareja o del resto de la familia que comienza a preguntar¿ qué pasa que no vienen los hijos?. En muchos casos no han concurrido nunca a un ginecólogo como expresión del mismo miedo y evitación que les genera su fobia.

Uno de los casos donde se visualiza una fobia compartida por la pareja es en el llamado matrimonio no consumado. Esta disfunción se caracteriza porque la pareja, conviviente o no, luego de un cierto tiempo que ha sido fijado arbitrariamente en seis meses, no ha podido practicar el coito con penetración vaginal. A veces es uno de los dos miembros el que aparenta estar "enfermo", otras veces son ambos. Él puede tener dificultades en la erección o ella padecer vaginismo. Ella puede tener una verdadera fobia a ser penetrada y él ser un eyaculador precoz que eyacula antes de penetrar. O ambos padecer un deseo sexual inhibido. Los trastornos pueden alternarse en el tiempo o ser concomitantes, pero siempre se mantienen de a dos. El miedo los invade: a la maternidad o paternidad, al embarazo, a ser desgarrada o lastimada, a sufrir, a dañar o ser dañado en los genitales (claras fantasías castratorias. No se puede hablar de causas en general ya que cada caso de la pareja es particular, pero hay factores psicológicos o psiquiátricos, familiares, educacionales, religiosos y del vínculo en sí mismo. Pem algunos pocos casos pueden existir factores orgánicos; por ejemplo, en algunas impotencias o en las llamadas dispareunias (coito doloroso). Es importante aclarar que este sistema de interacción de la pareja se mantiene entre ambos y no porque uno de los dos sea el "culpable".

La conformación de una Fobia

Una fobia se contruye en la infancia. Básicamente se estructura sobre el temor a la castración, Sobre una fobia infantil se va estructurando la fobia del adulto, donde las situaciones peligrosas son reavivadas permanentemente en épocas ulteriores y la castración se actualiza bajo diferentes formas. Es común que el que padece una fobia sexual presente al mismo tiempo otros temores: avolar en avión, a las alturas, a exponerse o hablar en público, etc.

El fóbico desea y teme al objeto de su miedo al mismo tiempo, se asoma y huye, desea curarse pero teme que eso mismo ocurra, anhela la penetración o el orgasmo pero siente miedo ante lo que pueda pasarle.

Posibilidades Terapéuticas

Las diferentes personas implican diferentes abordajes terapéuticoa. Este hecho, que es bien conocido en el campo de las psicoterapias de orientación psicoanalítica y en las conductuales, es válido también en el campo de las Terapias Sexuales. Freud ya hablaba del "descubrimiento de que las distintas formas patológicas no pueden ser curadas con la misma técnica" y se planteaba la tarea de adecuarla a nuevas y variables condiciones . El paciente fóbico, dada sus características de ser alguien que "está siempre por irse" , en viaje permanente, nos plantea algunas dificultades particulares que muchas veces no llegan a evidenciarse debido a un aspecto nuclear en el curso del tratamiento: la frecuente deserción

El tratamiento de un paciente con características fóbicas debe ser planteado en etapas. Cada una de ellas presentará distintas dificultades y posibilitará determinadas intervenciones y no otras, en la medida que la capacidad de tolerar la angustia lo vaya permitiendo. Una etapa fundamental de todo tratamiento, sea psicoterapéutico o sexológico, es el de crear una alianza de trabajo. En esta etapa de creación del vínculo terapéutico el fóbico verificará que puede confiar en el terapeuta y probablemente continúe el tratamiento, y en este caso la posibilidad de resolver su problema sexual está muy cercana.

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